La riqueza natural de Cortegada, en Galicia, tiene oxígeno con olor a laurel
La
isla cuenta con una gran exuberancia botánica, está cubierta de bosques
donde predomina el laurel y de sus ricos fondos marinos se extrae la
apreciada 'almeja de Carril'.
La Isla de Cortegada, con menos de medio kilómetro
cuadrado de superficie boscosa y casi plana, se sitúa en la Ría de
Arousa, frente a la costa de Carril (Vilagarcía de Arousa), de la que
está separada por un canal de menos de 200 metros, con un fondo arenoso
que constituye un excelente vivero de mariscos bivalvos transitable a
pie con marea baja. Junto con las Islas Malveiras y las Islas Briñas, de
mucho menor tamaño, forma un archipiélago que está incluido en Parque
Nacional de la Islas Atlánticas.
Cortegada, que estuvo habitada hasta principios del siglo XX, tuvo
una historia azarosa. En 1910 fue donada al rey Alfonso XIII para que
construyera allí su residencia de verano, pero el proyecto no llegó a
realizarse. Instaurada la república, la isla fue expropiada,
posteriormente fue recuperada por los Borbones siendo heredada por Don
Juan Carlos de Borbón, el cual la vendió a una inmobiliaria en el año
1978 con intención de ser urbanizada. A partir de ahí los vecinos y la
administración lucharon para recuperarla, que sucedió en 2002 y desde
entonces forma parte del Parque Natural de las Islas Atlánticas.
Para visitar esta singular isla se puede alquilar un barco en Carril o
apuntarse a alguna de las visitas organizadas por el Ayuntamiento de
Vilagarcía en verano. Se puede recorrer la misma por varios senderos
acondicionados, de los cuales no está permitido salirse. En ella se
puede observar uno de los bosques de laurel de los más importantes de
Europa, los restos del pueblo que estuvo habitado hasta el año 1907, una
antigua capilla con varios siglos de antigüedad y un espléndido
cruceiro, así como las ruinas de un hospital que funcionó como lazareto.
Foto: Puesta de sol en la Isla de Cortegada. /José
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